
Sabemos que el yoga es una excelente prĆ”ctica fĆsica: tonifica el cuerpo, fomenta la flexibilidad y promueve la relajación. Pero tambiĆ©n es una prĆ”ctica emocional sumamente poderosa.
Tendemos a guardar emociones y traumas del pasado en nuestro cuerpo. Cualquier dolor, angustia o prueba que hayamos experimentado, pero que no hayamos sentido profundamente, puede fƔcilmente instalarse en nuestro cuerpo.
El yoga es una herramienta muy Ćŗtil para ayudar a limpiar estas energĆas tóxicas y encontrar la verdadera curación, de adentro hacia afuera.
1. Mantenciones largas: aprender a sentir
Cuando sostenemos asanas (posturas) Durante largos periodos, los sentimientos empiezan a aflorar en nuestro interior. Sobre todo, al centrarnos en nuestro interior, nos volvemos mƔs conscientes de lo que sucede en nuestro interior.
Mantener posturas durante un tiempo prolongado activa nuestros sentimientos y emociones. Empezamos a conectar y a sentir realmente lo que surge.
A medida que continuemos con nuestra prÔctica, notaremos que ciertas posturas generan mÔs tensión que otras. Es probable que esas sean las mismas que nos ayuden a sentir y sanar mÔs.
Postura: Mandukasana (Postura de la rana)
Esta apertura profunda de cadera es un excelente punto de partida. Tenemos mucha tensión en las caderas y la postura de la rana nos lo hace notar rÔpidamente.
Esta postura puede resultar muy incómoda. Intenta aguantar la incomodidad, respirando una vez. Es importante tener en cuenta que la incomodidad y el dolor son dos cosas diferentes: aguanta la incomodidad; abandona la postura si sientes dolor.
2. Conexión mente-cuerpo
Establecer una fuerte conexión mente-cuerpo es uno de los primeros pasos para sanar traumas del pasado. Para sanar, debemos aprender a mirar hacia dentro.
El yoga nos ayuda a lograrlo porque nos brinda un espacio seguro para explorar las sensaciones de nuestro cuerpo. A medida que practicamos mÔs la percepción de lo que sucede en nuestro interior, empezamos a notar que surgen mÔs emociones.
Las posturas de enraizamiento nos ayudan a crear una poderosa conexión mente-cuerpo, ya que estamos en nuestros cuerpos, pero a la vez, apoyados por la tierra. Nos brindan espacio para sentir y ser sostenidos simultÔneamente.
Pose: Supta Baddha Konasana (Postura de Ɣngulo reclinado)
Supta Baddha Konasana es una buena postura para conectar con la tierra mientras te relajas completamente en la esterilla. Coloca una mano sobre el corazón y la otra sobre el abdomen para mantener la atención en la respiración y el presente.

3. Entrega: Liberación emocional
A veces, lo único que necesitamos para sanar es soltar. Desafortunadamente, soltar se ha convertido en un cliché en las burbujas de yoga.
Sin embargo, dejar ir no significa necesariamente liberar el dolor o la ira, a veces significa rendirse a ellos; dejarse llevar por ellos.
A menudo, nos resistimos a las sensaciones que no nos hacen sentir bien. Pero, en realidad, las sensaciones no son ni buenas ni malas. Simplemente son. Y sentirlas no es lo doloroso. Es nuestra resistencia a sentir lo que nos causa dolor.
AsĆ que a veces simplemente necesitamos rendirnos a nuestros sentimientos para sanarlos por completo.
Pose: Eka Pada Rajakapotasana (Postura de media paloma)
La postura de la paloma es una postura fantƔstica para soltar. Como nuestras caderas albergan tantas emociones, al abrirlas profundamente, a menudo no tenemos mƔs remedio que rendirnos.

Si lloras mucho en la postura de la Paloma, es completamente normal. Al mantener esta postura durante un tiempo prolongado, rompemos los muros que hemos construido alrededor de traumas pasados āāy, a menudo, los liberamos llorando. Esto es muy sanador.
4. Abridores de corazón: Vulnerabilidad
¿Alguna vez has tenido un momento de iluminación en una clase de yoga? ¿Como si de repente te dieras cuenta de por qué te has sentido asà durante tanto tiempo?
El yoga nos ayuda a profundizar y a ser muy vulnerables. La vulnerabilidad es esencial para nuestra sanación. Cuando no podemos ser vulnerables, empezamos a aislarnos de los demÔs. Construimos muros alrededor de nuestro corazón como forma de «protección», cuando en realidad lo único que hacemos es hacernos daño.
Debemos ser capaces de abrir nuestros corazones para encontrar el amor propio, la sanación y, en última instancia, amar plenamente a los demÔs.
Las posturas de apertura del corazón nos ayudan a lograr precisamente eso. Al abrir fĆsicamente el corazón, enviamos una seƱal a nuestro corazón interior para que tambiĆ©n se abra.
Pose: Urdhva Dhanurasana (postura de la rueda)
La rueda es una herramienta profunda que nos ayuda a romper esos muros y aprender a abrir nuestros corazones.

Esta es una gran postura porque abrimos nuestros corazones pero tenemos nuestras manos y pies en el suelo al mismo tiempo manteniƩndonos conectados a tierra.
5. Equilibrio: Responder vs. Reaccionar
Con frecuencia, cuando nos enojamos, reaccionamos en lugar de responder. Las reacciones se convierten en arrepentimiento. Perdemos los estribos y no nos detenemos a pensar, ni siquiera a respirar, antes de hablar, y terminamos lastimando a alguien mƔs o a nosotros mismos.
El yoga nos permite aprender a responder con ecuanimidad ante situaciones tensas o desafortunadas. Responder a estas situaciones en lugar de reaccionar suele resultar en una interacción mÔs serena y amable. Y, con toda probabilidad, nos sentiremos mejor que si hubiéramos reaccionado.
Pose: Natarajasana (postura de bailarina)
Las posturas de equilibrio nos ayudan a aprender a reaccionar. Cuando nos salimos de una postura de equilibrio, como la del BailarĆn, tenemos dos opciones: enojarnos y frustrarnos por la caĆda, o respirar hondo, incluso sonreĆr, y retomarla de inmediato.

6. Ahimsa: No violencia
Ahimsa se traduce del sƔnscrito como "no violencia". Se inspira en el concepto de que todos los seres vivos son sagrados y, por lo tanto, no deben ser daƱados.
Esto también aplica a ti. Hablamos mucho de ser amables con los demÔs, pero a veces nos olvidamos de nosotros mismos. Asà como debemos tratar a los demÔs con amabilidad y compasión, debemos tratarnos a nosotros mismos de la misma manera.
Muchos tendemos a ser muy duros con nosotros mismos. Ya sea por nuestra apariencia, nuestra inteligencia o nuestra posición social. Recuerda cómo te hablas cuando cometes un error. ĀæLe hablarĆas a tu mejor amigo de la misma manera?
El yoga nos enseƱa a ser amables con nosotros mismos. Nos enseƱa a descansar cuando lo necesitamos y a escuchar a nuestro cuerpo. Cuando aprendemos a hacerlo tanto dentro como fuera del tatami, nos conectamos mejor con nuestros sentimientos y emociones, y comprendemos que debemos ser amables con nosotros mismos para sanar y encontrar el amor propio.
Pose: Balasana (Postura del niƱo)
A menudo, basta con volver a lo bÔsico. La postura del niño cumple muchos propósitos, uno de ellos es servir de lugar de descanso.

Practica la postura del niƱo en clase siempre que tu cuerpo te pida que bajes el ritmo. Incluso puedes practicarla por tu cuenta, cuando te sientas abrumado y necesites unos momentos para cuidarte.
7. Autoempoderamiento: Coraje
Finalmente, para sanar traumas pasados, debemos despertar nuestro poder interior. No se trata de un poder agresivo ni controlador, sino de empoderamiento. Es confianza, valentĆa, verdad; es la disposición a estar presente en tu vida.
El autoempoderamiento es un lugar donde reconoces tu camino y no huyes de Ʃl. En cambio, lo aceptas. Y aceptas todo lo que eres: fortalezas y defectos por igual.
Pose: Virabhadrasana II (Guerrero 2)
Guerrero 2 nos ayuda a profundizar en nuestro poder. Crea un fuego en nuestras piernas y una sensación de libertad en nuestros corazones.

DiviĆ©rtete en esta postura. Experimenta con variaciones de brazos y quĆ©date un poco mĆ”s tiempo del que te gustarĆa. Te sorprenderĆ” lo que surge en tu interior.
El yoga puede ayudarte a sanar el trauma y el dolor tanto como puede mejorar la flexibilidad y la fuerzaPero debes acercarte a tu tapete con la mente y el corazón abiertos. Hazlo, y la sanación llegarÔ. Lentamente, pero con seguridad.

Respuestas